Nos gustan las puesta en marcha de nuevos proyectos, chequear los modelos de negocio ya operativos y aportar valor en la gestión empresarial en aspectos técnicos, o no, que hagan realidad su éxito.

En realidad nos gusta emprender. Y nos gusta el camino, casi tanto como el éxito al que conduce. Lo que no nos gusta es caminar solos. Y suponemos que a ti, tampoco.

Por eso buscamos soluciones para ti y tu empresa, para crear, para optimizar lo que ya existe, o para implantar lo que quieras que funcione.

miércoles, 3 de junio de 2015

De fracaso en fracaso y aprendo porque me toca..

Cualquier libro de emprendeduría, crecimiento personal, motivación o liderazgo incluye algún capítulo sobre la necesidad de afrontar los errores como oportunidades. 
Centrarse en la oportunidad frente a nosotros y no en lo perdido a nuestra espalda.

Y desde un análisis objetivo y racional, es la única alternativa: aprender y seguir adelante. La mayoría de las veces duele más el orgullo o la autoconfianza mermada que las pérdidas económicas que nuestras decisiones puedan acarrear.

Cuando un emprendedor se siente fracasado suele haber perdido una importante cantidad de dinero en su inversión,  una incuantificable cantidad de tiempo y energía o no ha sido capaz de mantener la ejecución de su plan de negocio, o los resultados difieren completamente de lo planificado en su modelo de negocio.

Por eso es difícil que en plena vorágine pesimista alguno de nosotros sacuda su cabeza con integridad y se diga a sí mismo un discurso motivador sobre las innumerables ventajas de haberse equivocado. Lo humano es castigarse con una larga lista de reproches, sentimientos negativos hacia uno mismo o los demás y anclarse durante un tiempo en esa situación improductiva; perder unas cuantas ocasiones de levantarse de la autocompasión y no hacer algo útil por uno mismo y por su negocio.

Los "tenía que haberme dado cuenta", los "si no...", y sobre todo los: "..y si..." aparecen queramos o no recurrentemente en nuestros pensamientos restando una energía ya menguada en los momentos de "bajón".

Ese momento de duelo, emocional y financiero, es imprescindible. Pero sólo trabajar un análisis objetivo puedes hacer una lectura de autoaprendizaje y de enriquecimiento personal. 

Reconocer que el problema existía desde tiempo antes a que decidieras afrontarlo para aprender a anticiparte a situaciones similares en el futuro. 

Esforzarte en integrar la situación resultante en tu día a día, relativizando y poniendo en perspectiva las consecuencias. 

No siempre le encontrarás un porqué, pero podrás decidir qué hacer con la situación resultante: monetizar las pérdidas reales, planificar una recuperación en tiempo o en servicios, retomar el modelo de negocio fallido y corregir los defectos, probar algo totalmente nuevo, preguntar, responderte...

¿Que te parece si nos acompañamos para salir de nuestro próximo fracaso?


El éxito es aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperarse - Winston Churchill

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